Una de las partes del
cuerpo a la que no solemos prestar atención son los pies. La piel
suele resecarse con facilidad, agrietándose muchas veces. La
utilización de zapatos de tacón, ajustados o el simple hecho de
estar horas de pie, consiguen que nos acaben doliendo.
Un truco sencillo para
ayudar a que nuestros pies descansen es dejarlos en remojo durante un
rato. Después de un largo día de trabajo, de una excursión, de una
noche de fiesta... ¡en cualquier momento!
Llenamos un barreño del
tamaño adecuado para poder introducir los pies con agua tibia,
añadimos aceite de oliva y medio limón sin exprimir. Los
descansamos en el agua mientras vemos la tele, leemos o lo que más
nos guste. Si disponéis de tiempo, dejadlos en remojo hasta que el
agua se ponga fría o id graduando la temperatura, de esta manera
favoreceremos la circulación.
Al sacar los pies, los
secaremos con una toalla y aplicamos el limón, restregándolo como
si untáramos un tomate en el pan, insistiendo en las zonas más
dañadas como los talones. Después volvemos a secar sin frotar con
la toalla y aplicamos la crema hidratante que mejor nos vaya.
¡Recordad que os pies
han de estar limpios antes de ponerlos en remojo!
Si disponéis de aloe
vera, también podéis aplicarla al final del proceso mediante un
pequeño masaje, sentiréis un gran alivio.
Hay muchas maneras de
cuidar nuestros pies, productos y trucos que iremos viendo más
adelante. Hasta entonces, os animo a que lo probéis siempre que
podáis, es sencillo y no requiere de mucho tiempo. De este modo,
conseguiremos unos pies suaves y descansados.
Un truco para los poco aprensivos que aprendí con motivo del camino de Santiago y relacionado con las molestas ampollas que salen tras una larga caminata, o rozaduras indeseadas en el calzado (por ejemplo, por desgaste): cogéis una aguja, a ser posible quirúrjica que venden en las farmacias (en el camino de santiago ya te lo explica hasta el mismo farmaceutico), y atravesáis la ampolla de lado a lado. Acto seguido, pasais un hilo utilizando la misma aguja. No es necesario que sea un hilo de sutura, con uno de coser ya sirve. Dejais el hilo ahi, de lado a lado, y haceis vida normal. En cuestión de unas horas, todo el liquido de dentro de la ampolla se ha vaciado, y la piel se ha pegado de nuevo al pié, cesando el dolor por completo. Esa piel se caerá con el tiempo, exactamente igual que si hubieramos dejado secar la ampolla.
ResponderEliminarSi os duele mucho, creeis que podeis tener una rozadura mas profunda o incluso herida, podeis ser un poco mas valientes y utilizar betadine en el hilo: os meteis un hilo mas largo al principio, que sobren 10-15 cm, y cuando esté todo salido por un lado lo mojáis en betadine. Os armais de valor, cerrais los ojos, y pegais el tirón al hilo, dejando el betadine dentro de la ampolla. Esto duele, y mucho. Pero te cura absolutamente toda la zona en cuestión de minutos. Después de unos minutos, y cuando se haya cerrado los agujeros de la aguja, se hace de nuevo el proceso de pasar un hilo y dejarlo.
Yo no me lo creía todo esto hasta que lo probé hace relativamente poco. Funciona, y sorprendentemente bien.
¡Muchísimas gracias por la información! Estoy segura de que le será de utilidad a más de uno, a mi la primera jajaja ^.^
ResponderEliminar