Ahora que estamos a
mediados de septiembre, muchos empezareis a notar que el mundo entero
se ralentiza; la vuelta al trabajo, la montaña de estudio, el tiempo
que cambia y el sol que se va antes a dormir, son varios de los
motivos por los que pasamos de las mejores sonrisas a la típica cara
de cansancio y desgana.
¿Cómo hacer que esos
ánimos que nos trae el verano perduren más y más?
Hay varias opciones, pero
una de las que más me gustan a mi es el ejercicio. Mantener una
rutina con el deporte no solo es sano y ayuda a bajar de peso,
también nos sirve para aumentar la autoestima, sentirse activos e,
incluso, mejorar en nuestra seguridad y habilidad social.
Da palo, lo sé, el sofá
nos tienta demasiado después del trabajo y la cama es la amante
perfecta que nos incita a revolcarnos en ella hasta tener el tiempo
justo para empezar el día. Pero recordemos la gran pregunta que nos
hicimos en la anterior entrada, ¿cómo quiero ser? ¡Imaginaos con esos
kilos de más bien lejos de vosotros o con esos músculos que creíais
olvidados sanos y tonificados, conociendo gente y probando cosas
nuevas! El deporte es una de las actividades que más llenan al ser
humano.
No os preocupéis si hace
años que no os movéis, si ya tenéis una edad, alguna lesión o
discapacidad, siempre acabaremos por encontrar aquello que mejor se
ajuste a nosotros. Yo no soy diferente al
resto, a mi me cuesta muchísimo ponerme en marcha, sobretodo si he
de hacerlo sola, pero aquello que podemos ganar es mucho mayor al
precio que pagaremos por conseguirlo, la clave esta en tener siempre
un objetivo.
En mi caso, no sabia que
tipo de deporte podría adaptarse a mi, a parte del baile, no había
hecho nada mas desde el instituto, salvo alguna excursión ocasional,
pero sentía que faltaba algo más, así que me enfundé el chándal
y las bambas y decidí salir a correr. Ya llevo tres semanas, un
día a la semana para ser exactos, parece poco, es cierto, pero menos
es nada y, como siempre he dicho, vale más hacer un pequeño
esfuerzo aunque sea una vez cada mucho que no hacer nunca
absolutamente nada. Parece una tontería, pero en tres simples días
he llegado a pasar de autoobligarme a salir a desear que llegue la
hora de correr.
No hace falta que nos
agotemos al máximo, siempre hay que adaptar el ejercicio a nosotros;
si el primer día nos pasamos, acabaremos por dejarlo de lado.
Recordad que el cerebro es traicionero y prefiere la tranquilidad de
la rutina que ya conoce, aunque esta no sea beneficiosa, así que
habrá que reeducarlo.
No siempre podemos
disponer de una maquina de ejercicio, pagar un gimnasio, unas clases
o ir a la piscina, pero podemos salir con la bici o los patines, si
disponemos de ellos, o andar, correr y bailar. Sal solo, con amigos o
con tu perro (recuerda que también tendrás que acostumbrarlo para
que no se cruce o se aleje). Cualquier deporte es divertido cuando deja de ser una obligación.
¡Que no os frene el mal
tiempo! Ahora que el verano se aleja más y más, volverá el frió,
la lluvia... a no ser que enferméis, que esto no os quite las ganas;
aunque solo sea un simple paseo a un paso rápido por la ciudad (tened en cuenta que el ejercicio empieza a ser
efectivo al pasar los primeros 25 minutos), lo importante es tener el
habito y mantener la rutina. Siempre la misma hora y día, aunque
estéis cansados o de mal humor, haced un esfuerzo y conseguiréis
disfrutar de ese pequeño rinconcito que será solo vuestro.
Para los que os animeis a correr como yo, un truquito que me enseñó un amigo, os irá bien sobretodo a los que no haceis ningún otro deporte: ¡la regla de 5! Es muy sencilla de realizar; la primera semana se corren 5 minutos y andamos de 10 a 15, la segunda, coremos 5 minutos y andamos de 5 a 10 y la tercera, se corren 5 y se andan 5. Después, repetiremos el proceso corriendo siempre 10 minutos y respetando el tiempo de descanso en la que andamos. El ciclo acabará cuando consigamos correr 30 minutos seguidos y descansar 5. De esta manera, evitamos el flato y ayudamos a que los musculos, hasta ahora entumecidos, obtegan resistencia poco a poco.
Para los que os animeis a correr como yo, un truquito que me enseñó un amigo, os irá bien sobretodo a los que no haceis ningún otro deporte: ¡la regla de 5! Es muy sencilla de realizar; la primera semana se corren 5 minutos y andamos de 10 a 15, la segunda, coremos 5 minutos y andamos de 5 a 10 y la tercera, se corren 5 y se andan 5. Después, repetiremos el proceso corriendo siempre 10 minutos y respetando el tiempo de descanso en la que andamos. El ciclo acabará cuando consigamos correr 30 minutos seguidos y descansar 5. De esta manera, evitamos el flato y ayudamos a que los musculos, hasta ahora entumecidos, obtegan resistencia poco a poco.
Ante todo, sed realistas
con vuestro objetivo y tendréis mayor facilidad a la hora de conseguirlo. ^.^
No hay comentarios:
Publicar un comentario