martes, 9 de octubre de 2012

Pelota suiza, ejercítate sin darte cuenta

¿Cuántas veces las habremos visto en los gimnasios, en las tiendas de deporte y demás? La solemos relacionar con ejercicios complicados, con embarazadas y personas con algún tipo de actividad para la rehabilitación, sin embargo, cada vez es mas habitual utilizarla como una silla de escritorio, de esta manera, ayudamos a fortalecer los músculos de la espalda y caderas, reducimos dolores y favorecemos al riego sanguíneo; esto ultimo nos ayuda a incrementar el rendimiento en el trabajo debido a la fluidez de la sangre.

Yo siempre he sufrido de dolores de espalda, y un amigo me sugirió probarla, ya no sólo para hacer estiramientos, sino como silla de escritorio. Al principio era reacia a ello y tampoco me decidía nunca a comprarme una, así que, llegado mi cumpleaños, mi buen amigo Rydra, decidió regalármela.

Como bien nos explica él en su blog (http://elfiberhabla.net/2012/07/los-beneficios-de-la-pelota-suiza/), al ser una superficie inestable, nos vemos obligados a mantener los músculos en tensión, músculos a los que no solemos prestar la atención necesaria. El hecho de no tener respaldo al principio puede ser algo molesto, pero con el tiempo nos acostumbramos a mantener una buena postura; es algo que realmente adquirimos de manera natural.

Llevo utilizando la pelota suiza alrededor de cuatro meses, únicamente como silla de escritorio; las primeras veces era algo incómodo, estaba demasiado acostumbrada al respaldo y a la estabilidad, pero conforme me he ido acostumbrando a ella los dolores de los que tanto me quejaba han ido desapareciendo.

Es cierto que al principio me dolía más la espalda al utilizarla. Cuando no aguantaba el dolor, volvía a cambiarla por la silla de escritorio que tenía antes y, a los días, utilizaba nuevamente la pelota. El hecho de sentir el dolor más intenso se debía a la falta de costumbre; nuestro cuerpo se habitúa a posturas, maneras de caminar, de sentarse y demás, de esta manera, la corrección postural puede resultarnos algo dolorosa. No debemos asustarnos si nos pasa algo así, simplemente no hay que forzarse más de lo debido y acudir a un especialista si se diera el caso.

Probadla si tenéis la oportunidad, sobretodo si sufrís de dolores de espalda, recordad que al principio tendréis que ir alternando la silla de escritorio con la pelota suiza, con el tiempo veréis que haréis menos cambios.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Pies cansados

Una de las partes del cuerpo a la que no solemos prestar atención son los pies. La piel suele resecarse con facilidad, agrietándose muchas veces. La utilización de zapatos de tacón, ajustados o el simple hecho de estar horas de pie, consiguen que nos acaben doliendo.

Un truco sencillo para ayudar a que nuestros pies descansen es dejarlos en remojo durante un rato. Después de un largo día de trabajo, de una excursión, de una noche de fiesta... ¡en cualquier momento!

Llenamos un barreño del tamaño adecuado para poder introducir los pies con agua tibia, añadimos aceite de oliva y medio limón sin exprimir. Los descansamos en el agua mientras vemos la tele, leemos o lo que más nos guste. Si disponéis de tiempo, dejadlos en remojo hasta que el agua se ponga fría o id graduando la temperatura, de esta manera favoreceremos la circulación.

Al sacar los pies, los secaremos con una toalla y aplicamos el limón, restregándolo como si untáramos un tomate en el pan, insistiendo en las zonas más dañadas como los talones. Después volvemos a secar sin frotar con la toalla y aplicamos la crema hidratante que mejor nos vaya.

¡Recordad que os pies han de estar limpios antes de ponerlos en remojo!

Si disponéis de aloe vera, también podéis aplicarla al final del proceso mediante un pequeño masaje, sentiréis un gran alivio.

Hay muchas maneras de cuidar nuestros pies, productos y trucos que iremos viendo más adelante. Hasta entonces, os animo a que lo probéis siempre que podáis, es sencillo y no requiere de mucho tiempo. De este modo, conseguiremos unos pies suaves y descansados.

martes, 18 de septiembre de 2012

Cuando se acaba el verano

Ahora que estamos a mediados de septiembre, muchos empezareis a notar que el mundo entero se ralentiza; la vuelta al trabajo, la montaña de estudio, el tiempo que cambia y el sol que se va antes a dormir, son varios de los motivos por los que pasamos de las mejores sonrisas a la típica cara de cansancio y desgana.

¿Cómo hacer que esos ánimos que nos trae el verano perduren más y más?

Hay varias opciones, pero una de las que más me gustan a mi es el ejercicio. Mantener una rutina con el deporte no solo es sano y ayuda a bajar de peso, también nos sirve para aumentar la autoestima, sentirse activos e, incluso, mejorar en nuestra seguridad y habilidad social.

Da palo, lo sé, el sofá nos tienta demasiado después del trabajo y la cama es la amante perfecta que nos incita a revolcarnos en ella hasta tener el tiempo justo para empezar el día. Pero recordemos la gran pregunta que nos hicimos en la anterior entrada, ¿cómo quiero ser? ¡Imaginaos con esos kilos de más bien lejos de vosotros o con esos músculos que creíais olvidados sanos y tonificados, conociendo gente y probando cosas nuevas! El deporte es una de las actividades que más llenan al ser humano.

No os preocupéis si hace años que no os movéis, si ya tenéis una edad, alguna lesión o discapacidad, siempre acabaremos por encontrar aquello que mejor se ajuste a nosotros. Yo no soy diferente al resto, a mi me cuesta muchísimo ponerme en marcha, sobretodo si he de hacerlo sola, pero aquello que podemos ganar es mucho mayor al precio que pagaremos por conseguirlo, la clave esta en tener siempre un objetivo.

En mi caso, no sabia que tipo de deporte podría adaptarse a mi, a parte del baile, no había hecho nada mas desde el instituto, salvo alguna excursión ocasional, pero sentía que faltaba algo más, así que me enfundé el chándal y las bambas y decidí salir a correr. Ya llevo tres semanas, un día a la semana para ser exactos, parece poco, es cierto, pero menos es nada y, como siempre he dicho, vale más hacer un pequeño esfuerzo aunque sea una vez cada mucho que no hacer nunca absolutamente nada. Parece una tontería, pero en tres simples días he llegado a pasar de autoobligarme a salir a desear que llegue la hora de correr.

No hace falta que nos agotemos al máximo, siempre hay que adaptar el ejercicio a nosotros; si el primer día nos pasamos, acabaremos por dejarlo de lado. Recordad que el cerebro es traicionero y prefiere la tranquilidad de la rutina que ya conoce, aunque esta no sea beneficiosa, así que habrá que reeducarlo.

No siempre podemos disponer de una maquina de ejercicio, pagar un gimnasio, unas clases o ir a la piscina, pero podemos salir con la bici o los patines, si disponemos de ellos, o andar, correr y bailar. Sal solo, con amigos o con tu perro (recuerda que también tendrás que acostumbrarlo para que no se cruce o se aleje). Cualquier deporte es divertido cuando deja de ser una obligación.

¡Que no os frene el mal tiempo! Ahora que el verano se aleja más y más, volverá el frió, la lluvia... a no ser que enferméis, que esto no os quite las ganas; aunque solo sea un simple paseo a un paso rápido por la ciudad (tened en cuenta que el ejercicio empieza a ser efectivo al pasar los primeros 25 minutos), lo importante es tener el habito y mantener la rutina. Siempre la misma hora y día, aunque estéis cansados o de mal humor, haced un esfuerzo y conseguiréis disfrutar de ese pequeño rinconcito que será solo vuestro.

Para los que os animeis a correr como yo, un truquito que me enseñó un amigo, os irá bien sobretodo a los que no haceis ningún otro deporte: ¡la regla de 5! Es muy sencilla de realizar; la primera semana se corren 5 minutos y andamos de 10 a 15, la segunda, coremos 5 minutos y andamos de 5 a 10 y la tercera, se corren 5 y se andan 5. Después, repetiremos el proceso corriendo siempre 10 minutos y respetando el tiempo de descanso en la que andamos. El ciclo acabará cuando consigamos correr 30 minutos seguidos y descansar 5. De esta manera, evitamos el flato y ayudamos a que los musculos, hasta ahora entumecidos, obtegan resistencia poco a poco.

Ante todo, sed realistas con vuestro objetivo y tendréis mayor facilidad a la hora de conseguirlo. ^.^

domingo, 16 de septiembre de 2012

Preparando un cambio

En la vida pasamos por varias etapas que, como todo lo demás, dependen de la época del año, nuestro entorno y, por supuesto, nuestra edad anímica. Evidentemente, todo esto acaba por determinar nuestro carácter y estilo de vida, pero la pregunta es; ¿cómo quiero ser?

No es ningún secreto que el ser humano se deja guiar por esos impulsos que van apareciendo a lo largo del año. Esas frases de “voy a comer sano, “saldré a correr cada mañana” o “ tendré una buena rutina para dormir”, son algunos de los ejemplos que cualquier persona de a pie puede plantearse. Si mas no, como podemos ver bien explicado en el blog MENS SANA (http://psicologiasabadell.blogspot.com.es/2012/09/porque-nos-cuesta-tanto-cambiar.html), por mucho que deseemos un cambio en nuestra vida, no siempre es tan sencillo de realizar. Yo no soy diferente al resto y, como todos, necesito de ese empujoncito que ayuda a conseguir nuestras metas.

Hay personas que se apoyan en amigos y familiares, otras que son capaces de animarse a si mismas, pero ¿qué pasa si tienes ganas de un cambio pero no te sirve ninguna de estas dos opciones? Así fue como decidí, en parte, darle vida a este blog. Considero que una buena manera de animarse a hacer eso que tenemos pensado o, simplemente, probar cosas nuevas, es exponer nuestras ideas y encontrar a personas que busquen lo mismo que tu.

También voy a dedicarme a probar durante un cierto periodo de tiempo, productos, ejercicios, alimentos y demás que se suponen tienen mil beneficios para la salud y el día a día. De esta manera, me gustaría ayudar a aquellos que, como yo, no acaban de creerse a la primera todo lo que oyen sobre el tema.

A la derecha podéis encontrar el mail del blog, para cualquier consulta en privado o sugerencias. ¡¡No os cortéis a a hora de preguntar o pedir!!

Empecemos con nuestros proyectos con muchas ganas y siendo siempre optimistas. ¡Ánimo y adelante!